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Cómo convertirte en Capitán de tu futuro profesional (incluso cuando tu sector se hunde)

17/08/2016

 

Tanto si desayunas leyendo las noticias del día en casa con algo de paz, como si lo haces de pie en la barra de un bar escaneando los titulares del periódico en el móvil, más de una vez el café parecerá tener un sabor más amargo de lo habitual. No son imaginaciones tuyas. Alegrías olímpicas aparte, lo que prima son los titulares que activan de forma inmediata el botón de la desilusión, de la frustración, la desgana o la rabia.

Como si de un ascensor emocional se tratase, en esos 10 minutos que nos regalamos para “empezar bien el día”, hemos subido y bajado tantas plantas por el Edificio de las Emociones que no es de extrañar que empecemos la jornada laboral con semblante fúnebre o actitud furibunda.

Si además eres empleado de un sector que se tambalea y que regala de forma semanal noticias de reducción de plantilla, cierre de sucursales, planes de desvinculaciones voluntarias incentivadas, acuerdos de prejubilaciones, o simplemente despidos -así a secas-, ni con tres azucarillos se consigue contrarrestar el amargor. Si el tuyo es el mundo de la banca tradicional, sabes de lo que hablo.

Como en el cuento de Pedro y el Lobo, se rumoreaba a gritos que ese feroz depredador no tardaría en enseñar sus colmillos...pero el sector estaba tranquilo. Reinaba aquél dicho de que "la banca siempre gana". Hasta que el lobo llegó. En el 2013, para ser exactos, devorando a 4.500 empleados y 1.100 sucursales bancarias de un solo banco y de un solo bocado (o ERE, que viene a ser casi lo mismo). 

Desde entonces el goteo ha sido constante…y son muchos más los miles de puestos que en ese mismo sector están enfilando su camino al cementerio laboral. No lo digo yo…lo dicen los Consejeros Delegados de los propios bancos. Para muestra un botón, en boca de Carlos Torres Vila, Consejero delegado del BBVA: “tenemos intención de clausurar 2.800 oficinas a largo plazo".Si quieres mas detalles te dejo aquí este enlace a la noticia en particular  http://www.elmundo.es/economia/2016/08/24/57bc9e6aca474183568b4637.html 

 

Avisar, lo que se dice avisar, se está avisando. Cómo reaccionamos ante este aviso es lo que determinará nuestro futuro profesional. Merece la pena pararse a reflexionarlo.

 

Quizás tu primera reacción sea cancelar la suscripción al periódico o desinstalar la aplicación suministradora de información del móvil. Y borrar ciertos canales informativos de la TV. Y además llevar unos tapones anti-comentarios de economía general para la pausa del café o la hora de la comida...

Querer evitar el martirio diario de las malas noticias y vivir algo más despreocupado es natural.  Es comprensible. Y humano. Pero vivir en una burbuja de aislamiento informativo tiene unos riesgos que hay que asumir. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Porque perderte las señales que te indican de forma clara que se avecinan cambios en tu sector laboral no va a impedir que lleguen. Ya llegaron para muchos hace tres años. Siguen llegando – 741 oficinas bancarias cerradas desde enero hasta junio de este año-. Y llegarán más…pero de forma abrupta y más desequilibradora para el que elija ignorarlo. Como táctica efectiva, esta opción hace aguas.

¿Cuál es la clave, entonces, para sobrevivir a este tipo de hecatombe sin sucumbir a la desesperación, frustración o peor aún, depresión que puede generar ese bombardeo informativo? Cambiar el foco.

Hay una gran diferencia entre vivir preocupado por lo que puede llegar a ocurrir y vivir ocupado preparando tu plan A -y quizás también tu plan B- para cuando esos cambios llamen a tu puerta. El secreto está en hacer que la información sea poder para ti. Y con ese Poder, poder prepararte, poder reflexionar, poder ser proactivo. Poder ocuparte de lo relevante.

¡PERO ATENCION!

No se trata de ocuparse de lo primero que se nos pase por la mente. Si tu primer impulso es desempolvar tu CV para actualizarlo o registrarte en portales de búsqueda de empleo para solicitar trabajo en tu sector …¡time-out!. El momento en el que estás requiere de precisión de relojero suizo. Minimizar el gasto de energía, elegir dónde invertir tu tiempo y tirar de lógica simple te va a ser de especial ayuda.

Pregunta básica: si todas las entidades financieras están eliminando el mismo tipo de trabajo, ¿quién sería el destinatario de tu solicitud de empleo? ¿lo sabes con claridad?

Si la respuesta es NO, aún amarga cual Frenadol, ha de asumirse, y ponerle remedio para poder pasar a trabajar en lo que es efectivo y eficaz: tu plan de empleabilidad.  Que, por si quedaba alguna duda por algún rincón escondida, es única y exclusivamente tu responsabilidad. Dicho esto, ese plan sólo será un EXITO con mayúsculas si te planteas este reto desde un ángulo diferente al habitual: empezar por lo más importante:

 

¿A qué quieres dedicarte en esta nueva fase profesional?

 

Si llevas tiempo acunando en secreto alguna aspiración particular, es tu momento. Adelante… ¡y ni mirar atrás para coger impulso!.

Si por cuestión de edad has entrado en una de esas rondas de pre-jubilación, la fase que se abre ante tí es de una naturaleza radicalmente diferente... Te recomiendo este post, especialmente escrito para ese momento de transición : "¿Jubilación motera o de crucigrama?".

Si en tu caso la respuesta a esa pregunta crucial no aparece por arte de magia, es probable que surgan las dudas, miedos, falta de claridad, desaliento y frustración. ¡TOTALMENTE NORMAL! Repito, totalmente normal. Para ayudarte a salir de la inmovilidad, las siguientes cinco preguntas tienen como objetivo despejar un poco la bruma y ponerte sobre la pista correcta:

  1. ¿Qué es lo que te apasiona hacer?  (¿ayudar a la gente? ¿crear algo desde cero? ¿organizar eventos? ¿mejorar lo que ya existe? ...)
  2. ¿Cuales son las áreas positivas de tu actual (o antiguo puesto) y cuáles te generan rechazo?
  3. ¿Qué potencial tienes que no has podido desarrollar hasta el momento y querrías explorar? (coordinar eventos, mediar en situaciones de conflicto, vender...)
  4. ¿Qué valoras a día de hoy en un puesto de trabajo? (posibilidad de formarte, flexibilidad, independencia, posibilidad de innovar, riesgos...)
  5. ¿Qué valores rigen tu hacer profesional? (ética, confidencialidad, responsabilidad...)

 

Todo ese trabajo de introspección te dará información valiosa sobre quién eres como profesional, qué necesitas para poder desarrollar todo el potencial que tienes dentro, y te acercará a ese santo grial que es el Trabajar en algo que te apasione. Es posible. Existe. Cada vez somos más los que llegamos a ese puerto. Palabra de profesional enamorada de su profesión.

Y aquí hago un pequeño inciso casi obligado, basado en mi experiencia personal: si a pesar de hacer lo anterior sientes que sólo no consigues avanzar, o no al ritmo que quieres, puede serte de ayuda invaluable el apoyo de un coach profesional. ¿Por qué? Porque esta es la especialidad de la casa: ahondar con otras preguntas potentes y relevantes a tu situación concreta en lo que quieres descubrir, conseguir claridad, ayudarte a definir tu objetivo (que no definirlo por tí), diseñar un plan de acción y acompañarte en la puesta en marcha. Inciso cerrado.

Entre estar ocupado con tu plan de futuro y estar preocupado por el siguiente comunicado de cierre de 200 sucursales bancarias más, hay una diferencia abismal...  La buena noticia es que no necesitas esperar a ninguna noticia desalentadora para comenzar a ocuparte. Es absolutamente combinable con tu trabajo actual.  Dirige tu futuro profesional hacia el lugar al que quieres llegar, sabiendo a qué te quieres dedicar. La alternativa es ir a la deriva o llegar a cualquier puerto que otro marinero -llámese mentor, amigo, ETT, agencia de colocación etc.- intuya que es donde debes acabar.. 

Deja de ser marinero. Conviértete en Capitán. Con primero de abordo durante un tiempo si lo necesitas….Pero siempre Capitán de tu destino profesional.

 

                                                                                                                                                                blancocoaching.com




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